Poquísimas veces, en toda la historia de nuestra Orden, se había redactado un escrito tan relevante como esta declaración de Kevelaer.
Por primera vez en muchos años, una alta instancia de la Santa Iglesia Católica reafirma y RECONOCE OFICIALMENTE sin duda alguna, y sin espacio a ningún tipo de interpretación, el lazo indisoluble que de siempre ha unido a la Orden de San Lázaro con la Sede de Pedro, por medio del Patriarcado greco-católico de Antioquía, Alejandría, Jerusalén y todo Oriente.
La milagrosa Virgen del pequeño pueblo de Alemania ha querido reforzar una vez más a nuestra querida Religión, a sus particularidades, a su enriquecedor ecumenismo dándole otro gran empujón que disipe, por si quedaba alguna duda y de una vez por todas, la LEGITIMIDAD Y CONTINUIDAD HISTÓRICA que nos asiste desde el año de nuestro Señor de 1112.
Que Dios bendiga a nuestro queridísimo Patriarca y a nuestro Gran Maestre por este logro que llena de gozo y carga aún más de argumentos y razones a todos los lazaristas.
ATAVIS ET ARMIS








